Kozure siendo amablemente interpelado esta mañana
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Bien,
eso es todo. Preséntese el próximo 28 a las 8 am aquí mismo.
Y sale Koz feliz de pensar que se había inscrito
con éxito en el ZENA (el nombre ha sido ligeramente cambiado). Así que solo tenía
que esperar a que fuera 28 de enero, y mientras tanto nada…
Hoy, Siete cincuenta A.M.
Kozure llega y espera. Ocho. Ocho y quince.
Ocho y media. Ocho cuarenta y cinco: Un
cojonal de gente y nada.
Nueve y diez: sale un tipo pequeño con pinta de
coronel en uso de mal retiro y empieza a ordenar entrar. Voy a acceder cuando…
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¡Oiga!
¿Usted viene a estudiar aquí?
-
Si…
(Mientras pienso: “No, vengo a matar el tiempo haciendo una fila de mierda, no
te jode….”
-
En
ese caso, ¡quítese esos aretes!
Me quede a cuadros. Me lo dijo con el mismo empaque que lo diría mi
viejo sargento de instrucción. Bueno, toco halarse la oreja…
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Y
Mañana… ¡Venga afeitado!
¿QUE MIERDA? Ahora si me la colmó.
-
“Como
ordene, Mi teniente”, y me cuadro antes de pasar.
No solo no enviaron a mi grupo la comunicación de
que debíamos presentarnos a las Once, no a las Ocho, sino que NADIE me indico
que las barbas y los aretes están prohibidos en el Centro de Formación en Servicios,
Hotelería y Turismo… después de haberme presentado a dos exámenes de admisión,
una entrevista y una prueba formativa, amén de la matricula.
Además, tengo que uniformarme de saco y
corbata, y ser muy obedientito: El cabrón que me interpeló y me jodio toda la
mañana es nadie menos que el PREFECTO DISCIPLINARIO (No es su titulo, pero si
su misión) del centro.
Es decir, estoy jodido.
Para colmo, la Coordinadora general de programa
es tan amable como una puñalada trapera.
Empezamos mal, Koz… Empezamos mal…

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