Kozure en la Vieja Eps. Y ojala fuera joda..
Los caminos de Dios son misteriosos.
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Ary, necesito plata para…
Plata, plata, plata. Doña
Anciana, al estar en un pico maniaco, tiene un serio problema con el dinero: se
les escurre como agua entre los dedos. Si a esto le sumamos que según mis
informaciones Nene todos los días va al Santa Blanca a seguir no el Gangam sino
el “Llanero Solitario Style”: todos los tiros son de plata, pues tenemos que
otra de mis obligaciones es manejar el dinero de Doña Anciana, talmente como
con una niña.
Otra cosa bien jarta es tener que
luchar contra la Vieja EPS. Dado que son la evolución pokemon del viejo
Inseguro Zoocial, pues se han hecho más bonitos en el logo, y con unos
uniformes para sus funcionarios muy cucos y elegantes. PERO, en lo que uno agradecería
más, a saber, que tuvieran la amabilidad de tener un mejor servicio…
La sagrada trinidad del aspecto
medico de Doña Anciana va así: La Vieja Eps provee el seguro médico. La Clínica
de la Guerra, que básicamente es un manicomio donde el 99% de sus empleados son
una manada de ineptos, provee las citas médicas, los médicos y las
observaciones. Por último, TUDERI de Barrios desunidos, provee la parte de
autorizaciones de exámenes de laboratorio y chequeos de médicos generales, así
como la parte de proveer la medicación que es recetada por los médicos de La
Guerra, previa autorización de la oficina de la Vieja Eps. En teoría, es un
modelo cómodo, amable y lindo. En la práctica, me sucede cualquier cantidad de
locas aventuras peleando contra la irracionalidad burocrática.
Sirva de ejemplo la última
solicitud de laboratorios. El psiquiatra privado, el Doctor Fulanito, con muy
buen criterio solicito un examen de función hepática, dado que Doña Anciana toma
la media bobada de 15 pastillas de diferentes medicamentos al día, y en ese
estado, el hígado se resiente. Así que , dado que el Doctor Fulanito es un
excelente psiquiatra PRIVADO, para que se cristalice el examen tengo que ir y
solicitar a la Vieja Eps una cita con un psiquiatra de turno, que generalmente
es un practicante que no tiene ni idea de nada, darle coba, pedirle que
trascriba la solicitud de laboratorio fijándome que coincidan fechas y sellos,
y luego irme a TUDERI Barrios Desunidos a que una doctora que nunca veo se tome
casi cuarenta minutos para autorizar el procedimiento, que en sí, solo dura
cinco.
La última vez fue en octubre, y
una vez esperado lo esperable, la funcionaria de la Vieja Eps en el TUDERI me
informa que habían rechazado el examen, porque tenía que esperar dos meses. Espero
los dos meses, me presento, espero una hora… y se me informa que se había rechazado
de nuevo. Iracundo, subo a ver a la
doctora, le reclamo con alta voz pero no con insultos que tuviese respeto, me
indica que el laboratorio ya se había hecho (WTF?) , me enojo, le demuestro que
no, y la “doctora” sale con una hermosa perla:
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Y si tiene que llevar el
laboratorio, ¿Por qué no lleva los
resultados de octubre, que total es el mismo examen?
No dando crédito a mis oídos,
tengo que empezar a explicar una cosa simplísima: es un examen hepático que no
se ha hecho, y aunque se hubiese hecho en octubre, ese resultado refleja la situación
de la Víscera de Doña Anciana HACE DOS MESES, antes de los excesos de
diciembre. Aun y así, mas
sorprendentemente, la “Doctora” porfía insistiendo en su punto. Hasta que…
recibe una llamada desde los laboratorios y hace mutis por el foro, mientras un
asistente me lleva con el examen autorizado… y sin coste ninguno.
Cosas de dios, supongo. Y tan de
dios, que al final de cuentas, hicieron el examen equivocado…
Hoy salieron los CTC’s (Comités técnico-científicos) de los medicamentos
de Doña Anciana. Dado que sus principales remedios NO están amparados por el
POS, cada que le recetan estos es otra odisea de papeleos. Después de esperar
media hora, salgo y reviso las autorizaciones: Son para medicamentos genéricos,
y nosotros necesitamos medicamentos de marca. Suspiro. Los meto en mi maletín de
plástico y luego de ir y hacer algunas cosas en el Santa Blanca (que son otra
historia…) decido, de todas maneras, que necesito Quetiapina porque se nos está
acabando. Así que arribo a la droguería de dispensación autorizada, tomo un número,
y mientras la pantalla sintonizada en RadioCasaNari TV me aburre viendo a la
Señorita Ladra, cabeceo esperando hasta que mi número aparece en la pantalla electrónica.
Una aburridísima empleada de Consuicidio me supervisa las órdenes en el estilo más
cansino y burocratizado posible, y me termina regañando porque tenía que ir a
TUDERI a reclamarlos. Terminamos, y luego de diez minutos de más Señorita Ladra
al fin vocean mi nombre.
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¿Doña Anciana de
Crepita?
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Si, soy el reclamante.
-
¿Me muestra la cedula de
la Señora de Crepita?
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…
-
Gracias. Aquí tiene.
Recibo la Bolsa, pensativo. Los fármacos
genéricos no le sirven para nada: así lo ha comprobado el Doctor Fulanito.
Igual, me faltaba la Quetiapina. Abro la bolsa: Maravilla de maravillas,
Xeroquel de Aztra Seneca… y Tegretol de Novartis, nada de Carbamazepina y
Quetiapina de MK, genérica y buena para nada…
Los caminos de dios son
misteriosos. Y, dado que al fin la suerte me sonríe, decidí tomarme un té.

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