Yo soy y no soy fácilmente adaptable.
Si, ya sé que la prudencia exige
una perentoria explicación. Verá(n) usted(es): las máquinas y los animales, la
naturaleza y la lluvia, todo eso, me vale madres. PERO, PERO, la relación con
los homínidos, falosos o vaginosos, no se me da con mucha facilidad.
El problema, qué duda cabe, se
haya en mi infancia (Freudianos favor hacerse pajas luego de terminar, please).
Desde pequeño he tenido muy mala relación
con la gente. Se me antoja que en parte la culpa descansa en el síndrome de
Asperger.
¿Qué? ¿Qué eso no justifica que
haya cercenado el cadáver de esa manera, señores?
Puede… pero, díganme ustedes: ¿Qué
más puedes hacer después de descubrir que quieren matarte, si no madrugarle a
quien quiere volarte la cabeza, después del pene, con una .45?
Y si, ya sé que me van a freír. Pero
por eso no se preocupen, ¿saben por qué?
Porque a fin de cuentas ya se los
dije: No soy fácilmente adaptable.
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