martes, 19 de febrero de 2013

Putrefaccion


Yo soy Apolion.

Quienes han crecido en algún tipo de ambiente cristiano reconocerán la cita. Suelo pensar en ella, pese a que soy judío. Suelo pensar también en el Ángel de lo Singular.

Domicilio desconocido, gritaba Odradek.

Nunca supimos en sí que era Odradek. ¿Siguió vivo luego de la muerte de Kafka?

Yo odio a los adictos. Pero también soy un adicto. Soy un adicto a la ira. Soy un adicto a las bebidas cafeinadas. Cafeína, Taurina, Guaraná, Glucosa. Arritmia cardiaca. Aceleramiento de la digestión. Sensación permanente de mareo. Cerebro a Sobrecarga. Alucinaciones auditivas.

Sí, estoy adicto.

Pero eso no importa. Soy un spot, una mancha, una molécula, una partícula, un quark, un átomo, una célula loca que vaga en medio de un rio pustulento, varicoso y avaro llamado Humanidad.

Dormir… Morir. ¿Soñar, tal vez?

Parinirvana. Fundirse en la no-conciencia del No-ser. Descubrir  si una sola mano aplaudiendo hace algún tipo de ruido, más allá de la trampa de poder extender los dedos hasta golpear la palma y hacer ruido.
Onirisis. Onírico. Onírico… curioso. ¿Sueñan Los Muertos? ¿se reducirá a un sueño sin noúmeno eterno eso de estar muerto terrible y asquerosamente, pero dulcemente para siempre, mientras vísceras y ojos y cerebro y falo y vaginas y tetas hacen lisis y se pudren y se descomponen y se degradan y se convierten en una sopa pustulenta y toxica?

Sueño con eternidades de eones sin ningún sentido, mientras este autobús me lleva a ninguna parte, sin pensar, sin pensar…

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