Yo soy Apolion.
Quienes han crecido en algún tipo
de ambiente cristiano reconocerán la cita. Suelo pensar en ella, pese a que soy
judío. Suelo pensar también en el Ángel de lo Singular.
Domicilio desconocido, gritaba Odradek.
Nunca supimos en sí que era
Odradek. ¿Siguió vivo luego de la muerte de Kafka?
Yo odio a los adictos. Pero también
soy un adicto. Soy un adicto a la ira. Soy un adicto a las bebidas cafeinadas. Cafeína,
Taurina, Guaraná, Glucosa. Arritmia cardiaca. Aceleramiento de la digestión. Sensación
permanente de mareo. Cerebro a Sobrecarga. Alucinaciones auditivas.
Sí, estoy adicto.
Pero eso no importa. Soy un spot,
una mancha, una molécula, una partícula, un quark, un átomo, una célula loca
que vaga en medio de un rio pustulento, varicoso y avaro llamado Humanidad.
Dormir… Morir. ¿Soñar, tal vez?
Parinirvana. Fundirse en la
no-conciencia del No-ser. Descubrir si
una sola mano aplaudiendo hace algún tipo de ruido, más allá de la trampa de
poder extender los dedos hasta golpear la palma y hacer ruido.
Onirisis. Onírico. Onírico… curioso.
¿Sueñan Los Muertos? ¿se reducirá a un sueño sin noúmeno eterno eso de estar
muerto terrible y asquerosamente, pero dulcemente para siempre, mientras vísceras
y ojos y cerebro y falo y vaginas y tetas hacen lisis y se pudren y se
descomponen y se degradan y se convierten en una sopa pustulenta y toxica?
Sueño con eternidades de eones
sin ningún sentido, mientras este autobús me lleva a ninguna parte, sin pensar,
sin pensar…
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