Han pasado tan solo cinco años y varios meses desde que dejé
de escribir este Blog que a nadie le importa.
A mí me importa.
Quizá, solo tal vez, las divagaciones y los vagabundeos que
escribo aquí puedan ser interesantes para alguien. Quizá no, pero no importa.
Escribiré desde aquí, la Ciudad de Nuestra Señora de La Paz,
a escasos trescientos metros del lugar donde fue fundada por Alonso de Mendoza,
entre viajeros, marihuana, historias, billetes con nombre de gentilicio,
comidas exóticas, falta de arepas, y el Apu Illimani para cuidarme.
Ah, cosas de Dios.

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